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24 de abril de 2008

Muy deficiente

Ayer celebramos el día de Aragón y estuvimos todos, como dicen algunas abuelas “muy recogidicos en la calle”. Sobresaliente para los aragoneses, que estuvieron en la calle con alegría y con normalidad. Sobresaliente al tiempo, así da gusto. Notable alto al ayuntamiento de Zaragoza que dispuso una fiesta digna.
Ahora es cuando saco el palo, claro. No va a ser esto la Casa de la Pradera. Suspenso, más aún, muy deficiente para la clase política aragonesa, para los políticos regionales de Aragón. Algo tiene que pasar en esta tierra para que todo el mundo esté enfadado, para que los dos periódicos de referencia en Aragón titulen hoy, con todo lo que esto supone, “Iglesias se escuda…” e “Iglesias ignora…”. Algo pasa en Aragón y empieza a verse desde fuera. El agua: no sabe, no contesta. Gran Scala: no sabe, no contesta. La oposición: no sabe, no contesta. La responsabilidad, el respeto y la dignidad política: no sabe, no contesta.

18 de abril de 2008

Fracaso

Todos los viernes tienen algo de euforia, algo de ilusión porque llega el fin de semana. Sin embargo, hoy es un viernes extraño, no sólo por el tiempo, sino porque hoy se consagra el fracaso rotundo de la clase política nacional y aragonesa con el recurrente asunto del trasvase o como se diga.
Los políticos han fracasado. La idea de que no se puede dar agua a otra comunidad porque sí y no hay más que hablar se ha agotado. Se ha agotado realmente y también políticamente porque lo ha dicho el gobierno. Nadie se atreve ahora a declararse trasvasista y tanto el gobierno –por engañar al ciudadano- como la oposición –por quedarse entre dos aguas y nunca mejor dicho- han fracasado rotundamente. Los ciudadanos, por dejarnos engañar, también hemos perdido. Esta semana, somos todos un poco más tontos. Así está montado esto.

17 de abril de 2008

Ni sí, ni no, ni blanco, ni negro

Es todo una cuestión de palabras, de precisión terminológica. Como aquel juego que practicábamos de pequeños en el que había que conversar y no se podía decir ni sí, ni no, ni blanco, ni negro. Eso es lo que nos pasa ahora con el trasvase. Huy, ya lo he dicho, vaya. En aquel juego, le preguntabas a otro, ¿De qué color es la pared? Como la pared era blanca y no se podía decir blanco, empezabas a darle al ingenio… Un color claro, el mismo que el caballo de Santiago… El que decía una de las cuatro palabras, perdía. A veces, el que perdía, tenía que quedarse quieto hasta que otro le tocaba. Es lo que les pasa a algunos… Se han quedado quietos como estatuas. A ver quién tiene el valor de tocarlos. En el juego de la democracia televisiva en que vivimos, hay palabras que no se pueden decir si no quieres convertirte en una estatua de sal.

16 de abril de 2008

Jóvenes y mujeres

Diga lo que diga la actualidad y la moda, la juventud y el hecho de ser mujer no son un valor en sí mismo. Tampoco lo es ser hombre, ruso, extremeño, pastor o policía. Nos estamos equivocando en esto de un modo evidente. Por ejemplo, cuando hablamos de fútbol, siempre consideramos la juventud como un valor añadido en los jugadores y no siempre es verdad. Hay jugadores de treinta y dos años que son mejores que otros de diecinueve. Sirva el ejemplo de la selección italiana, que cuenta con Panucci a sus treinta y cuatro años. También, lógicamente, pasa al contrario. No es la edad, es la aptitud.
Lo mismo ocurre con ser mujer. La verdadera igualdad consistiría en no plantearse si uno es mujer u hombre a la hora de realizar un trabajo. Los partidarios de las cuotas dicen que es una forma de empezar… No lo creo. Es una forma cuadriculada y obsesiva de separar a las personas por sexos como en las granjas de animales. Los corderos por aquí, las ovejas por allá. Los pollos por aquí y las… Futuras gallinas por allá.

14 de abril de 2008

Ministerio de igualdad

No sé lo que pensarán ustedes, pero a mí eso del ministerio de la Igualdad me suena a novela futurista como Fahrenheit o Un Mundo Feliz. El ministerio de la igualdad, el de la felicidad y el del amor. Yo diría que la igualdad es un valor que en sí mismo requiere una comparación entre, al menos, dos sujetos y eso requiere valoraciones personales. La igualdad es un concepto muy complicado.
En los centros comerciales hay plantas de menaje, decoración, cocina, ropa de caballero, ropa joven y hasta oportunidades. No existe una sección de felicidad, ni de satisfacción. En los ministerios, se tratan asuntos reales como la defensa, el interior, la economía y demás. La igualdad es algo deseable, siempre que sea de derechos y oportunidades. Yo no quiero ser igual a nadie en otro sentido, eso queda claro. Si seguimos con el ejemplo del centro comercial, el ministerio de la igualdad sería algo así como la sección de reclamaciones o la de oportunidades. Tocan un poco de todo, pero no pinchan ni cortan.

7 de abril de 2008

Huérfanos

¿Nos engañan los políticos? ¿Tenemos motivos para enfadarnos con ellos? ¿Son mala gente? Después de las elecciones, volvemos a encontrarnos con la cruda realidad. Narbona pidió a Montilla que se guardara los problemas del agua para no molestar. El PNV vende caro su apoyo al gobierno y hace cosas feas en Mondragón. El PP no sabe, no contesta.
Aquí, en Aragón, estamos atentos al asunto del Segre. Ecos de trasvase, parecidos a los que llenaron en su día la plaza del Pilar, se escuchan a lo lejos. Zapatero lo desmiente hoy. Los socialistas de aquí se lo guisan y se lo comen solos porque aquí en Aragón hace un tiempo que estamos privados de algo esencial para la vida democrática: una buena oposición. 250

17 de marzo de 2008

Vuelve la epidemia

Lo he visto en la tele y no puedo resistirme. Vuelve Operación Triunfo, una de mis obsesiones. Es como una gripe, como un sarampión, como una epidemia de borreguismo y vulgaridad que pasa todos los años por nuestra sociedad y contra la que aún no hemos encontrado vacuna. Muy al contrario, los programas de este estilo siguen proliferando y muchos jóvenes se presentan a las infames pruebas de selección para ver si suena la flauta.
Leo que en Madrid ha habido que esperar 12 horas para que te escuchen 10 wsegundos y te graben para ver si eres un raro y hacen contigo un programa especial. Este tipo de programas son el reflejo de una sociedad enferma de morbo, carente de cultura y de iniciativa y aborregada hasta la vergüenza por la televisión. Por lo menos, aún quedamos unos cuantos que sabemos que el triunfo no se consigue con operaciones y que estamos hartos de aguantar a niñatos llorones y a gentuza que se dedica a explotarlos. No vean Operación Triunfo. Sus hijos se lo agradecerán. 229